Thursday, January 24, 2008

Conexión Funesta - 24/01/08

Víctor Manuel Domínguez

LA HABANA - El Evangelio y la causa socialista no tienen nada en común. Al menos en la práctica.

En un reciente artículo publicado por Robert A. Sirico en el The Wall Street Journal, se analiza el estéril desempeño de la iglesia cristiana en Latinoamérica durante su alianza con los gobiernos de izquierda a través de la Teología de la Liberación.

Además, se afirma que “la iglesia empieza a reconocer la conexión entre el socialismo y la pérdida de libertad”, hecho que de concretarse la llevaría a jugar su verdadero rol como contraparte de todo tipo de despotismo.

En su artículo Teología de la Libertad, el padre Sirico, Presidente del Instituto Acton, en Grand Rapids, Michigan, asegura que en una región que es más de un 90% católica, una iglesia que haga hincapié en la libertad podría jugar un papel en Latinoamérica similar al que jugó en Europa del Este durante los años 80.

Como muestra del despertar de la iglesia latinoamericana frente a los gobiernos de izquierda, el padre Sirico señaló el comunicado reciente de los obispos católicos de Venezuela, que ataba la agenda del presidente Chávez por su asalto a la libertad bajo el disfraz de ayudar a los pobres.

También aseguró que en México la iglesia enfrentó a un grupo de la izquierda radical, cuando algunos de sus miembros (asociados con el socialista Partido de la Revolución Democrática, PRD ), entraron como vándalos a la catedral de la capital, voltearon bancos, denunciaron a los sacerdotes y pronunciaron arengas anticlericales.

En Cuba, aunque ya despareció la expulsión de integrantes del clero y la persecución religiosa, aún se mantiene una pertinaz puja de espacios entre la iglesia y el gobierno.

Desde el año 1993, fecha en que los obispos cubanos escribieron la pastoral El amor todo lo puede, contrarrestado sin derecho a réplica por quienes atienden en la Isla las relaciones Iglesia-Estado, más otros detractores, se han venido limando algunas ligaduras sin que aún la convivencia y la libertad de opción para el clero prosperen.
Desprovista de espacios públicos donde oficiar sus misas y homilías. Sin autorización para impartir la enseñanza religiosa fuera de la iglesia, los líderes católicos cubanos aún aguardan a que se cumpla el llamado a la reconciliación lanzado por el Papa Juan Pablo II durante su visita a la Isla del 21 al 25 de enero de 1998, cuando dijo: “Que Cuba se abra al mundo, y el mundo se abra a Cuba”.

Esta situación, alejada de la actual postura de otras iglesias latinoamericanas, ya deja vislumbrar, sin embargo, el convencimiento de que nada se gana con seguir las interpretaciones de la Teología de la Liberación, que si bien puede apelar al clero con conciencia social, también “politiza el rol de la iglesia al bendecir otra forma de control totalitario”, como aseguró en su artículo el padre Sirico.

Aunque la iglesia cubana no es un ente opositor, pues se aleja de su condición de ayudar a todos los afligidos, se ha convertido en un referente moral para el cubano de a pie, por sus puertas abiertas en los peores momentos de penurias vividos bajo el socialismo.

Que “al menos 100 años de evidencia contradicen la afirmación de que un Estado más poderoso (eso es todo lo que la teología de la liberación ofrece) es el medio adecuado para el avance material”, como expresara Sirico, es un hecho irrebatible.

Si la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II ”marcó la vida de la iglesia y de la nación” como afirmara recientemente en La Habana el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, la necesidad de cambio en todas las estructuras de nuestra sociedad, sin dudas marcará el despegue en la obtención de nuestras libertades.

Artículos como Teología de la libertad, que aportan al conocimiento social una mirada atenta y analítica, sirven de estímulo a quienes vemos en el papel de la iglesia uno de los principales actores de los cambios que necesita la nación cubana.

“La iglesia, pese a los terribles golpes a su credibilidad en los últimos años, está en la mejor posición para proveer liderazgo y asumir un rol de enseñanza en este momento”, puntualizó Sirico y coincidimos con él.

Las advertencias del Papa Benedicto XVI “sobre los riegos del poder y sus efectos moralmente corruptores, así como los efectos materialmente corrosivos de la política socialista”, reflejadas en el artículo de Sirico, son una señal de que hay que estar alertas y dispuestos a jugar cada uno su rol antes que sea tarde y doblen las campanas.


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El Auge de la Solidaridad - 24/01/08

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA - Nunca es tarde para un celebrar el valor de 5 damas. Vinieron de Perú (vea artículo, "Por acto solidario con Damas de Blanco, cinco peruanas son expulsadas de CUBA" ) a traer solidaridad y amor. Se les vio caminar por la 5ta Avenida, del barrio Miramar, en plena demostración de apoyo a las mujeres cubanas que asisten cada domingo a la iglesia de Santa Rita para orar por sus familiares encarcelados a causa de sus convicciones en torno al pluralismo y la tolerancia.

Marcharon con igual hidalguía. No hubo tibieza ni titubeos en la decisión de dar un espaldarazo a las Damas de Blanco. Sabían del vasto concurso de arbitrariedades, estaban convencidas de la falta de libertad en Cuba, querían ofrecer su mano más allá de la letra de una canción o de un verso romántico.

Se fundieron en el grupo de cubanas para engrandecer la muralla de coraje y perseverancia que se levanta, frente a la sinrazón, desde que sus seres queridos fueron enviados a la cárcel.

Con sus pasos encima del asfalto cubano, con los diálogos en el contiguo parque Mahatma Ghandi, cayeron de súbito las afirmaciones que describían una Latinoamérica inerme, en términos absolutos, respecto a las víctimas de una dictadura a pocos meses de cumplir sus 50 años.

No importa que hablemos de un hecho ocurrido en el primer tercio de un diciembre que ya es historia. Es oportuno volver a recordar el año 2007 desde la perspectiva de un hecho que amplía la escala de la solidaridad en torno a una lucha legítima y esperanzadora.

Perú puso su rostro de mujer frente a la brutalidad de un régimen que basa su gloria en el despotismo y la exclusión.

Ya nadie les hará un cuento de hadas que tenga a Cuba como una de las comarcas del Edén. Escucharon en el borde de sus oídos los testimonios en tiempo real de una tragedia con cientos de copias idénticas.

Ya no es un cuento que en la mayor isla de las Antillas se encarcela por ponerle voz o letras a los pensamientos contrarios al status quo. Ellas se convertirán en portavoces de lo que observaron, hicieron y sufrieron en el último reducto de un socialismo apuntalado con policías y delatores.

Se les expulsó como escorias por desplegar un cartel de denuncia contra el atropello, por hablar con mujeres “contrarrevolucionarias”, por venir a alborotar el país de la falsa unanimidad y el impresionante número de presos de conciencia.

Rostros femeninos de Bosnia, España y Suecia también se sumaron a esta fiesta de la solidaridad. Quizás sin preponérselo sean el detonante para que otras delegaciones crucen las cercas del GULAG.

Con voluntad todo se puede. Lo ocurrido es una buena demostración. De la vecindad latinoamericana deberían proyectarse otros ejercicios de apoyo directo. Perú sacó la cara, pero no es suficiente. Las Damas de Blanco esperan por nuevas visitas que sirvan para aumentar la grandeza de sus empeños.

Ellas solo exigen la vuelta a casa de sus familiares. Lo manifiestan con una combinación de firmeza y ternura, con un texto que resume el dolor y la irritación, pero que no llega a enturbiar la elegancia. Su estandarte es una flor y la blancura de sus vestidos. Una imagen que hace temblar al totalitarismo.


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Jornada de Pretensiones - 24/01/08

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA - Desde el periódico La Jornada, el socialismo cubano pretende recobrar el brillo de la gloria. Apenas se rozan los vastos territorios sembrados de errores y políticas absurdas. Allí se rompen los equilibrios a favor de la subjetividad. Hay rastros de complacencia y un tono que invita a pensar en compromisos más allá del ejercicio de hilvanar párrafos.

Según Ángel Guerra, el crecimiento económico marcha por caminos seguros. Sobran las reservas de voluntad y sacrificio para acometer nuevas tareas en aras de relanzar la utopía de un socialismo que marque pautas en el ahorro y la eficiencia.

¿Serán necesarios otros 50 años para llegar a la ansiada meta? Tal interrogante nada tiene que ver con la ironía o con otras formas de echar sombras sobre algún tema, simplemente se deriva de la larga historia de promesas incumplidas, descabellados planes de desarrollo, exhortaciones baldías, objetivos sin otro propósito que el de satisfacer egos y caprichos.

Basta conocer que en 1959, Cuba prácticamente se autoabastecía de alimentos, contaba con una infraestructura superior a la que poseían muchos de los países latinoamericanos. Rubros tales como la ganadería, la industria ligera, los servicios, entre otros mostraban un grado de productividad notable y un dinamismo en ascenso. Es cierto que no todo era color de rosa, pero es justo aclarar que el infierno que suele describirse es parte de un falso estereotipo que ha logrado fijarse en muchísimas mentes alrededor del mundo.

Es un hecho, a pesar de detractores de endebles fundamentos, tontos útiles y oportunistas de ocasión, que la revolución ha abierto nuevos espacios de miseria. ¿Es lógico que un trabajador perciba un salario de 17 dólares al mes como promedio?

Argumentar que las bajas tasas salariales se compensan con el acceso gratuito a la salud y la educación, y con la entrega de una cuota mínima de productos racionados, es una manera de justificar un desastre que tiene sus principales causas en una pésima administración de los recursos, una burocratización rampante, y el auge de las corruptelas.

¿Qué pensar cuando algún alto dirigente afirma que hubo un alza del 7,5% del PIB en 2007 y no se atisba, ni en el horizonte, un indicio del mejoramiento del nivel de vida de la población?

Estas contradicciones, que para entenderlas no son necesarios conocimientos especializados, son aguijonazos al ciudadano común harto de rejuegos estadísticos y oratorias que se convierten en peldaños hacia la alienación.

Aclaro que el cubano no es el pueblo más desgraciado de la familia latinoamericana en cuanto a términos relativos a la miseria absoluta, pero el asunto radica en la disparidad de las metas fijadas por el gobierno y sus resultados. Por ejemplo: ¿Es creíble proclamar el pleno empleo sin una revisión profunda de las políticas de inversión, la aprobación de justos reglamentos laborales y el establecimiento de estímulos materiales que destierren el estancamiento industrial e incentiven las motivaciones de una masa obrera que prefiere emplearse a fondo en el mercado negro antes que en el subempleo estatal? ¿Es sensato graduar miles de médicos sin elaborar antes un plan donde se busque una compaginación razonable de disponibilidad financiera, uso racional de recursos humanos y materiales, y capacidades reales de un país subdesarrollado?

Por mucho que se insista en los devastadores efectos de embargo norteamericano, la mayoría de los cubanos de a pie dudan de la veracidad de tales afirmaciones.

“Eso del bloqueo es una farsa que aburre”. “El quid de la cuestión está en la incapacidad de la clase dirigente, en la definición de estrategias basadas en un nacionalismo que antagoniza con una proyección real de desarrollo sostenible.

“Han querido vivir a costa de una ideología obsoleta”, me dijo un economista que aún labora en una institución oficial. “El sistema es en esencia promotor de improductividad y descontrol. A Cuba hay que rehacerla, todo está patas arriba”, agregó el especialista.

Aún se encuentran defensores del proyecto revolucionario entre el pueblo. Particularmente apoyo su derecho a manifestar sus ideas como mejor lo consideren. El problema surge a partir de la extendida práctica de la doble moral. ¿Quién se expresa con sinceridad en un país donde el libre ejercicio del criterio no está respaldado por ley alguna? Cientos de personas han terminado en la cárcel por exteriorizar sus pensamientos no acordes con los lineamientos oficiales. Actualmente languidecen en diferentes centros carcelarios 62 prisioneros de conciencia.

Raúl Castro ha exhortado al debate sincero, a decir las cosas sin tapujos, pero, ¿cuál es el margen de maniobra para no caer en desgracia? El código penal no se revisa, la policía política sigue en sus funciones de amargarle la vida a los que disienten.

Por tanto hay predisposición a desahogarse a fondo. Todos o casi todos los cubanos prefieren la prudencia. Hablar, pero con cuidado. “No se puede confiar en una dictadura”, me aseveró un estudiante universitario con un gesto de reprobación.

Se dice que fuera del bosque la visibilidad es mejor, la nitidez, los contrastes, el brillo, son cualidades que pueden observarse sin las trampas de las ilusiones ópticas. Ángel Guerra parece haber tomado posición en un sitio muy alejado del objetivo. Ve a Cuba demasiado bien, casi sin manchas, triunfal y con mejores perspectivas que nunca. Desde dentro de la maleza siento que la isla huele a selva y a carroña.

Mis apreciaciones están justificadas, pues el 50% de los campos cultivables permanecen infestados de marabú y el tufo a inmundicia debe ser de las decenas de ríos de aguas albañales que bañan las calles de los municipios más populosos de la capital.

Cuba ha involucionado más allá de las pretensiones de La Jornada.


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Derechos Humanos

Damas de Blanco
Archivo Cuba
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