Thursday, February 28, 2008

El transporte en la capital. 28/02/08

Leonel Alberto Pérez Belette

El Ministerio de Transporte en Cuba contó con los nuevos buses para resolver el problema del transporte público urbano. En el siguiente artículo se presenta las realidades de este intento

LA HABANA - El servicio de transporte público urbano ya ha comenzado a deteriorarse, a pesar de haberse revitalizado a partir de las iniciativas gubernamentales. ¿Cuáles son las causas del deterioro?

En busca de respuestas este reportero se dirigió a algunos de los paraderos de ómnibus. Miles de buses marca Yutong y Mercedes Benz ensamblados en Brasil, fueron adquiridos por el Ministerio de Transporte con vistas a mejorar el problema. Todo comenzó bien. Algunas rutas sólo tardaban 15 minutos. Algo que la población agradeció, pues ya estaba acostumbrada a esperar durante varias horas para trasladarse. Pasado un tiempo las rutas se tardaban 30 minutos, luego una hora.

“El mayor problema –dijo un trabajador del ramo- continúa siendo la indisciplina y el poco estímulo salarial. Los chóferes y conductores refuerzan ciertos horarios picos porque sus ingresos están en concordancia con lo que pueden robar por concepto del pasaje. En horarios nocturnos, cuando no hay muchas posibilidades de recoger pasajeros, los carros no salen. Baste mencionar que tradicionalmente el servicio de confronta comenzaba a las 12 de la noche, y en estos momentos empieza a las 10".

Otra causa del deterioro del servicio son los accidentes. Solamente en la Terminal del municipio Playa existen más de 20 ómnibus fuera de servicio por fuertes colisiones. De ellos tres han sido dados de baja. Algunos de estos accidentes se producen por exceso de velocidad, entre otras violaciones del código del tránsito.


Es cierto que hay otros ómnibus fuera de circulación por hechos vandálicos protagonizados por adolescentes y jóvenes, pero la cantidad es mínima y los daños insuficientes como para paralizar el servicio. Fundamentalmente roturas de parabrisas, que son cambiados de inmediato, y para-choques desprendidos por muchachos que se enganchan a los buses con sus bicicletas.

En la Terminal de Palatino acontece sucedió algo que llama la atención. Según apuntaron algunos mecánicos los ómnibus de la marca Yutong fueron adquiridos sin un suficiente parque de piezas de repuesto. Cuando se rompen simplemente son apartados a la espera de que lleguen los responsables de certificar el asunto de la garantía. El número de carros en este estado es alto en comparación con la cantidad de ómnibus que nos fueran asignados. Estos mismos mecánicos dan cuenta de otro problema: los ómnibus chinos tienen metales muy débiles. Las vías cubanas, las condiciones climáticas y las características del público exigen metales más fuertes. Es una pena, debido a que los motores de estos ómnibus no son malos y los plásticos de la carrocería ofrecen una resistencia increíble al maltrato diario.

El Ministerio de Transporte anunció que para solucionar algunos de estos inconvenientes, va a continuar importando ómnibus, que llegarán a la Isla en los próximos meses procedentes de Ucrania.
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Escríbanos con sus opiniones a cubaresponde@cubaresponde.org
Las cartas deberán de incluir el título del articulo, y el nombre completo y ciudad del autor. Algunas de estas serán publicadas como comentarios al final del artículo.


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Wednesday, February 27, 2008

El pueblo más culto 27-02-08

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

El autor comenta sobre una de las consecuencias del sistema de educación en Cuba de la cual raramente se habla

LA HABANA - Dos amigos y vecinos, Luis Manuel Alfonso, de 41 años, y Ernesto Lázaro del Rey, pagaron con pérdida de tiempo y desilusión la novatada de confiar en el anuncio de la agencia de valores TRASVAL, divulgado por radio y televisión, solicitando choferes.

Entusiasmados por la perspectiva de encontrar empleo como, y porque creían cumplir los requisitos exigidos por el empleador, se personaron en las oficinas de TRASVAL en el municipio Centro Habana, y se incorporaron a la larga cola de candidatos.

Mientras esperaban, repasaron los requisitos exigidos para ocupar el puesto: edad, años de experiencia, licencia de conducción actualizada, carné de identidad, residencia en la capital (no aceptaban a “palestinos”, residentes en otras provincias), antecedentes penales, y el noveno grado aprobado. Creyeron que tenían asegurado el empleo, y de paso, el jefe de sector de la policía les quitaría los ojos de encima porque se encontraban desempleados en ese momento.

La cola se iba acortando. Luis Manuel y Ernesto entraron al amplio y refrigerado salón. Sin preámbulo, un empleado hizo la advertencia:

-El que no tenga aprobado el duodécimo grado se puede marchar. Quien sea chofer de rastra, con no menos de cinco años de experiencia, aunque no tenga aprobado el grado doce, se queda.

Los amigos, bañados por un cubo de agua fría exigieron una aclaración:
-El anuncio dice noveno grado, no doce.

La respuesta no se hizo esperar.

-Debe ser un error, señores, se pueden marchar.

Al regreso, cuando viajaban en el ómnibus, Manuel y Ernesto comentaron que doce grado para trabajar como chofer era mucho pedir. Tal vez para laborar en una oficina o cualquier otro cargo burocrático estaba bien. ¿En qué lugar del mundo se exigía estar a un paso de la universidad para emplearse como chofer? Finalmente comentaron: “Ni que TRANSVAL fuera a emplearnos para tripular una nave espacial”.

Para ejercer oficios como cocinero, bodeguero, mensajero, cantinero, custodio, salvavidas, maletero, tendero, mozo de limpieza, se exige el duodécimo grado de escolaridad aprobado. En los trabajos relacionados con áreas verdes y recogida de basura, por ejemplo, se pasa por alto el nivel escolar, son sitios donde se rellena la plantilla con reclusos en libertad condicional y ex convictos.

No poseer la escolaridad exigida aparta a muchos del empleo deseado. Por esta razón el estado se ocupa de ofrecer constantemente cursos de superación escolar, y son varias las vías, desde asistencia a las aulas y cursos dirigidos o tele clases.

Cuando en 2002 el gobierno decidió desmantelar la mitad de los centrales azucareros, los trabajadores que no pudieron ser reubicados en otros centros de trabajo, fueron enviados a las aulas para justificar sus salarios.

Resulta curioso ver a muchos azucareros, casi a punto de jubilarse, escuchando al maestro explicar logaritmos, accidentes geográficos, Historia de Cuba, gramática, marxismo, materias que llegan a oídos del educando como extrañezas de ultratumba.
En la problemática laboral cubana es frecuente el caso contrario de graduados universitarios que se emplean en oficios desligados de sus carreras en aras de mejorar la economía, generalmente por concepto de propinas.

Sin importar años de servicio, hace algunos años muchos trabajadores quedaron desempleados por no poseer el nivel escolar requerido. Luego hubo un cambio de política ante el escándalo de esos desempleados, y se optó por mantenerlos en su cargo, práctica vigente todavía, pero con la obligación de superarse escolarmente.

El gobierno ha empleado grandes recursos, incluso a expensas de desatender otras ramas económicas, para proporcionar un nivel general de enseñanza considerado aceptable, pero tampoco es justo aplicar coyundas escolares a los trabajadores para presumir.

Dice un antiguo refrán que los hechos son tercos, y como la realidad es otra y se impone, hay sectores laborales que han tenido que ir cediendo en la exigencia de escolaridad.
Así, la Empresa de Ómnibus Metropolitanos de La Habana se conforma con que los candidatos a choferes tengan el décimo grado vencido, y no el duodécimo. Algo similar ocurre con la empresa estatal de custodios.

El deseo de hacer figurar la Isla como el país más culto del mundo es un buen propósito que tiene sus límites. No vaya a ocurrir como con el escudero de El Lazarillo de Tormes, sin una moneda siquiera para comer, pero que tan presumidamente se paseaba por las calles de Toledo


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Tuesday, February 26, 2008

Buscándote Habana 26-02-08

Miguel Iturria Savón

Comentarios sobre el documental Buscándote Habana que recibió muy poca cobertura en la prensa de la isla como pueden leer en Granma y La Jiribilla

Si desea ver el documental Buscándote Habana dirijase al final del articulo.

LA HABANA - Si en el pasado Festival Internacional de cine de La Habana se hubiera exhibido el documental Buscándote Habana, de Alina Rodríguez Abreu, creo que le habrían concedido, al menos, el Premio de la popularidad, aunque este galardón casi siempre se entrega a los filmes de ficción.

En la televisión no ha sido estrenado. Tal vez lo mostraron en la Cinemateca y lo retiraron con urgencia, como sucede con las cintas que revelan verdades incómodas para un régimen que guarda los trapos sucios para el futuro. Felizmente circula en DVD de mano en mano, como tantas películas y programas prohibidos.

¿De qué trata el documental? ¿Qué lo hace diferente? ¿Por qué no circula si ninguno de los protagonistas identifica sus angustias con la revolución?

Buscándote Habana es un testimonio fílmico de alto nivel estético sobre los emigrantes del interior del país que sobreviven en seis asentamientos marginales de la capital cubana. La Habana, tierra de promisión de éstos sin tierra del socialismo, pasa del sueño a la pesadilla en la voz desgarradora de cada entrevistado y en las imágenes patéticas de las casuchas de El Cuncuní y Los Mangos, en San Miguel del Padrón; los arrabales de Casablanca, en el municipio Regla; Santa Fe, en Playa; la planta de asfalto de Guanabacoa, y el antiguo hotel Bristol, en Centro Habana, donde hasta la piscina fue convertida en apartamento por un matrimonio que vino de Camagüey.

El documental logra un equilibrio eficaz entre música, fotografía, testimonios y carteles. Los planos y encuadres visuales son reforzados por dos guarachas de valor alegórico: “Un pariente en el campo”, de Adalberto Álvarez, y “Lucha tu yuca”, de Raimundo Fernández, que matizan la desesperación de Lisbet, Fidel, Reinaldo, María, Sandra, Asteris, Adonis, Onelia, Pascual y María, la de la piscina del hotel Bristol.

A la crónica aportada por los entrevistados de esas villas miserias, los realizadores añadieron, a modo de equilibrio, el análisis de los sociólogos Pablo Rodríguez y Claudio Estévez, quienes contemporizan el “síndrome de Las yaguas” con las limitaciones del socialismo para resolver el problema de la vivienda y evitar la exclusión de individuos que quemaron las naves en su lugar de origen, pero no disponen de medios para resolver su situación.

El filme, ameno, conmovedor y de gran valor antropológico y testimonial, presenta el desarraigo y la incertidumbre de esas personas excluidas por la ley, a las cuales el Estado les niega un puesto de trabajo, la tarjeta de productos alimenticios y se les amenaza con la deportación a la zona oriental del país.

“No somos gente contraria al gobierno; los orientales tenemos la revolución en pie”, dice en su covacha de Casablanca el santiaguero Fidel, padre del pequeño Elián. “Si no somos cubanos, ¿qué somos nosotros?”, pregunta Pascual en El Cuncuní. “Ilegales no, somos indocumentados por la Dirección de Vivienda”, responde en otra secuencia la habanera Sandra, huésped de la antigua Planta de Asfalto de Guanabacoa. Mientras Onelia-otra capitalina- habla de un derrumbe detrás del Bristol y compara a los orientales con la roya.

En Buscándote Habana hablan los parias alojados en los llega y pon de la capital cubana. Hablan también las imágenes de esas favelas, los niños que juegan entre zanjas y fosas destapadas y hasta las consignas políticas de los carteles que desatan carcajadas. Ellos hablan de los planes y los sueños que dependen de las cosas, pero no piensan volver a la miseria que dejaron atrás, porque “sería perder la esperanza de vivir y trabajar en la capital de todos los cubanos”.

El documental que reseñamos aborda una arista de la vida cubana. Su prohibición parece contrarrestar el mensaje paródico de la música que despide las escenas. Ahí les va, sin audio ni guitarra.

Lucha tu yuca, taíno / forrajea la manigua / trilla el monte / no abunda el taparrabo y no alcanza el casabe. / Está cara la magia y más la medicina. / Y la tribu vive al margen del delito. / Y luego pagar en fula el areito. / Van a censar el bohío que tu ocupa, / prepara el ritual, no sea que lo declaren ilegal. / Pero lucha tu yuca, taíno. / Forrajea la manigua. / Trabaja. / Como suda el indito.

Si desea ver el documental Buscándote Habana en Youtube, pulse en los enlaces que aparecen a continuación. Debido a su duración, ha sido dividido en dos partes.

http://www.youtube.com/watch?v=ehgi0aC8Ics Primera Parte

http://www.youtube.com/watch?v=47P4YAeJgdo Segunda Parte


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Sunday, February 24, 2008

Cuba y Los Estatutos del Hombre - 24/02/08

Víctor Manuel Domínguez

LA HABANA - El artículo de Mauricio Vicent publicado en el Diario EL PAIS: Cubanos hacen catarsis. Alzan la voz contra prohibiciones, viene a corroborar que aunque muchos piensen que no, la Isla se mueve.

La mala gestión estatal que dificultan la vida diaria, así como el cúmulo de prohibiciones que arrastra el cubano común desde el triunfo revolucionario, constituyen la nota más aguda de una catarsis colectiva que enfrenta a la población contra sus dirigentes en un diálogo que hasta el día de hoy, es entre sordos.

Las reclamaciones sobre el derecho de los cubanos a hospedarse en un hotel, viajar al exterior, tener una pequeña empresa, elegir a quienes estimen conveniente y no a los que se les impongan, forman parte de una ecuación donde los problemas cotidianos, sumados a las excesivas prohibiciones, dan como resultado un cuestionamiento inédito a las políticas gubernamentales.

Tanto en el sector económico, como en los de la salud, la educación y el arte, florecen los debates en torno a la necesidad de espacios donde vivir en libertad de acción.

Los bajos salarios, la doble moneda, la crisis del transporte, el grave problema habitacional y un nuevo reclamo de participación y toma de decisiones directas en la política del país, son elementos innegables de que algo se mueve desde lo más profundo de la población cubana.

Cansados de promesas, sometidos a mecanismos de prohibiciones casi carcelarios, los cubanos hicieron suyo el llamamiento de Raúl Castro a decir la verdad, en cuanto foro estudiantil, laboral o de organizaciones sociales y de masas tienen la oportunidad de expresar sus reclamos.

Problemas como la excesiva centralización económica, política y social, son debatidos sin cortapisa alguna en ambientes académicos y populares, y abarcan desde la necesidad de replantearse el concepto de propiedad en el socialismo, hasta el por qué de si las cooperativas, el transporte y los servicios son tan ineficientes después de tantos años de estatización general, no se permite la iniciativa privada en estos sectores.

Pero si buscamos aún más allá del universo cotidiano, la ineficiente política gubernamental es cuestionada hasta en su raíz ideológica, pues los abusos y actos de censura cometidos contra los intelectuales y la espiritualidad del cubano de a pie, salen a la luz en declaraciones públicas, asambleas y otros ambientes internos donde se fustiga y exige el por qué tanto desastre.

La denomina guerrita de los e-mails desatada por varios escritores ante la aparición de un reconocido represor del período conocido como el “quinquenio gris”; el llamamiento a terminar con las mentiras de muchos dirigentes del partido aparecida en el periódico Granma, y el enfrentamiento de los estudiantes de la Universidad Central de Informática (UCI)contra los dogmas esgrimidos por el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, señor Ricardo Alarcón de Quesada, son una muestra de que no sólo de pan viven los cubanos.

La catarsis pública ante las prohibiciones, el marcado afán por delimitar responsabilidades, exigir respuestas y romper cuanta atadura innecesaria desemboque en el mar de prohibiciones en que la nomenclatura gubernamental y la burocracia han convertido a Cuba, me induce a concluir este trabajo con un verso del poema Los Estatutos del Hombre, del brasileño Thiago de Mello, que dice:

Artículo 12:
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido


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La Libertad Secuestrada - 24/02/08

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA - El profesor Fernando Ruiz traza con su informe LAS PEORES ZONAS PARA EJERCER EL PERIODISMO DURANTE EL SEGUNDO SEMESTRE DEL 2007 otra línea roja sobre el periodismo en Cuba. Desde Argentina observa, con ojo crítico, que ocurre en la región en cuanto al desempeño de la prensa.

Aunque no quiera, en su recorrido virtual tiene que detenerse en la mayor de las Antillas. Un sitio donde el área para el ejercicio de la libertad de expresión aún es propiedad del estado.

Se publica y se transmite lo que deciden las instancias del partido comunista. La única entidad política que se parapeta tras una Constitución hecha más como un aditamento con vista a la perpetuidad de una élite de poder que como un documento donde armonizar los intereses de gobernantes y gobernados.

“Cuba mantiene el control de la comunicación pública durante la transición sucesoria. El liderazgo de Raúl Castro no ha generado ninguna señal de apertura en el ámbito de los medios de comunicación oficiales y mantiene un muy alto nivel de represión sobre la comunicación disidente en el interior de la isla”, refleja Ruiz en el informe.

Al abordar el asunto no deja resquicios para el desmentido. Consigue en apenas un párrafo sintetizar lo que ocurre desde el mes de julio de 2006, cuando Fidel Castro delegó el poder temporalmente a su hermano tras una grave enfermedad de la que todavía convalece.

Algunas voces dentro y fuera de la isla vaticinan el inicio de ciertos cambios durante el año en curso. Se ha comentado la posibilidad del surgimiento de un periódico, bajo los auspicios del régimen, donde se abordarán temas sensibles sin el lastre de la ideologización y con un mayor acercamiento a la objetividad.

Tal anuncio no logra saltar las barreras del rumor. Algo propio en las sociedades cerradas, desprovistas de vías alternas de información.

Es difícil creer en este tipo de iniciativa al repasar una realidad que conserva, en la superficie y en sus raíces, los rasgos del inmovilismo.
Más de 20 periodistas independientes languidecen en celdas de diversas prisiones por romper, con su labor, los rígidos esquemas gubernamentales.

Reportar un desalojo, comentar un decreto gubernamental con un perfil crítico, realizar un reportaje sobre algún asunto que roce la susceptibilidad de la nomenclatura, puede convertirse en motivaciones usadas por la fiscalía para entablar un juicio, probablemente sumario y sin garantías de imparcialidad.

Existe una tendencia a disminuir las sanciones de privación de libertad contra la prensa independiente, pero se observa un alza en el hostigamiento, las detenciones, las amenazas y los intentos de desestabilización que no descartan el uso de turbas parapoliciales.

A esto se agrega el trato hostil que reciben los comunicadores encarcelados que se mantienen en condiciones altamente perjudiciales para su integridad física y espiritual.

Intuyo que la voluntad del poder para reconsiderar aspectos que marcan una impronta estalinista, es mínima.

Temen perder sus prerrogativas, quedar indefensos ante sus crímenes, evitan el juicio de la historia. No obstante, el tiempo se les acaba y el proceso acumulativo de sus excesos alcanza magnitudes insostenibles.

Fernando Ruiz evalúa los avances y retrocesos del periodismo en la región, con economía de palabras y sin menoscabo de la objetividad.

Cita los casos de agresión a periodistas, en México por parte de policías, militares, autoridades públicas y narcotraficantes. De Argentina alude “el contexto de una peor cultura institucional que mantiene un modelo de comunicación gubernamental que ha demostrado ser exitoso para conservar la gobernabilidad y ganar elecciones”.

También subraya el financiamiento de los medios estatales de Bolivia con recursos del gobierno venezolano como algo en detrimento de la libertad de expresión.

Dudo que Cuba pueda sobresalir positivamente en los próximos informes. Para lograrlo se tendrán que mover muchas fichas y esa no parece ser la intención.

Para entonces, Fernando podrá venir otra vez a la isla. No será lo que es ahora: una persona non grata.

Fue expulsado, a raíz de sus entrevistas con varios comunicadores independientes, en 2002. De esos contactos surgió el libro, Otra grieta en la pared: informe y testimonios de la nueva prensa cubana.

El Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), hizo posible el empeño editorial. Una institución a la que pertenece este profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

¡Bravo, Fernando!


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Tuesday, February 19, 2008

Embrollos Dentro de la Sucesión - 19/02/08

Jorge Olivera Castillo
Comentario relacionado a la publicación Videos de jóvenes críticos calientan debate de cambios en Cuba AFP

LA HABANA - ¿Un montaje? ¿La manera de poner en aprietos al presidente del parlamento Ricardo Alarcón por alguna causa vinculada a erosionar su credibilidad y así restarle las probabilidades de participación en una nueva ecuación del poder?

Apenas son un par de interrogantes dentro del mar de las especulaciones. Es parte de un ejercicio para adivinar las esencias de una guerra en la que colisionan los intereses de una élite política envejecida y el empuje, aún modesto, de varias generaciones con perspectivas de modernidad y urgida de un salto hacia otra etapa sin los lastres de la extrema ideologización.

Los cuestionamientos realizados por varios estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular - que por cierto solo atinó a vocalizar una serie de respuestas farragosas y ridículas- y su posterior filtración a medios internacionales acreditados en La Habana, conlleva a interpretaciones dispares.

No sería descabellado pensar en un plan con vistas a armar un show de notable ganancia mediática para un sector del poder. Primeramente el vídeo, de aceptable calidad de imagen, dándole la vuelta al mundo e incentivando un debate que refuerza la tesis de que el país se adentra en una dinámica de cambios. Con posterioridad se arma una alharaca en relación a presuntas represalias de la policía política contra Eliécer Ávila, el estudiante que preguntó: “¿por qué el comercio interior de todo el país ha migrado al peso convertible cuando nuestros obreros, nuestros trabajadores y nuestros campesinos cobran su salario en moneda nacional que tiene 25 veces menos poder adquisitivo?” “¿Por qué el pueblo de Cuba no cuenta con la posibilidad viable de ir a hoteles o viajar a determinados lugares del mundo?”

Como colofón a ésta extraña historia, el joven Ávila aparece en una entrevista con una periodista del oficialismo donde arremete, sin contemplaciones, contra los órganos de prensa extranjeros acusándolos de manipulación y de ser parte de un plan para desacreditar el proceso revolucionario.

Como para no dejar cabos sueltos el ciclo culmina con su presencia en el programa Mesa Redonda, la principal tribuna del poder en la televisión nacional, donde tiene el tiempo suficiente para explayarse en argumentaciones y loas que oscurecen la postura crítica asumida unos días antes.

Mejorar el socialismo. Defender los fundamentos de la revolución. Eximir de culpas a los principales líderes. En pocas palabras, los otrora combativos estudiantes dan, o una prefecta lección de inmadurez, o asumen papeles dictados por “sugerencias” del alto mando. No es creíble un cambio de proyección tan marcado en un lapso tan corto.

¿Habrán sido estos estudiantes las fichas elegidas para una jugada propagandística sin ellos saberlo? ¿Qué los llevó al borde de la retractación? ¿El miedo, la ingenuidad, el instinto de conservación? ¿Lo sucedido confirma la existencia de pugnas entre grupos de poder que quieren acelerar los cambios y otros apostados tras el inmovilismo?
Es difícil adivinar el trasfondo de este suceso con múltiples lecturas y que lejos de despejar dudas atiza la confusión.

El intento de ofrecer signos de apertura a través del fomento de la crítica hacia algunas políticas del gobierno, pero sin tocar las bases del sistema, es decir, las principales estructuras y sobre todo el legado de Fidel Castro y sus más cercanos colaboradores, podría ser uno de los objetivos con tal de matizar el estilo del equipo sucesor y con ello granjearse el apoyo de la comunidad internacional. Se podría estar comprando legitimidad por métodos engañosos.

Es necesario, más que nunca, aguzar los sentidos y permanecer a la expectativa ante acontecimientos que sobrevendrán en los próximos meses.

No adelanto ninguna novedad. Un régimen atornillado a un hermetismo a ultranza durante casi medio siglo, se enfrenta a los estremecimientos propios de la historia. El agotamiento, la expansión y efervescencia de las rivalidades generacionales, la tensión entre moderados y conservadores, quienes defienden un socialismo totalmente desahuciado y los que sienten la necesidad de explorar otros modelos ligados a doctrinas más racionales.

Aún no he podido adivinar si este episodio fue un sainete diseñado en las oficinas de algún experto en relaciones públicas, un complot para ir menoscabando la credibilidad de Ricardo Alarcón con el propósito de obstruirle sus posibilidades de participación en un futuro gobierno de sucesión, o un síntoma de descomposición de un régimen que pierde, paso a paso, el control de la sociedad.

Espero tener la oportunidad de satisfacer mi curiosidad algún día. Ojalá no tenga que escarbar la respuesta dentro de las ruinas. La resistencia al cambio puede acelerar un derrumbe de incalculables consecuencias. Son tiempos de definiciones más allá de las cortinas de humo.


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Donde Recalan Los Ingenuos - 19/02/08

Tania Díaz Castro
Comentario sobre una publicación en Juventud Rebelde

LA HABANA - Seis mil doscientos siete cubanos acudieron el año pasado a las páginas de Juventud Rebelde en busca de solución a sus graves problemas de vivienda, transporte, salud pública, suministro de agua, precios de productos de primera necesidad, demora de trámites en organismos estatales… Y muchos, muchos problemas más.

Fue el resultado de la sección Acuse de recibo que escribe José Alejandro Rodríguez en ese periódico oficialista, donde las penas del pueblo son tantas, que el mismo colega admite entre compungido y avergonzado, porque lo único que puede hacer ante las penas del pueblo que se agolpan unas a otras, como dice la canción, es reflejar en su espacio las quejas, puesto que el socialismo no las pudo remediar ese año ni tampoco los anteriores.


Pero el colega no se cansa. ¿Para qué? Es su trabajo. Sabe que aunque la prensa oficialista haya ganado en espacios que neutralizan posiciones dogmáticas propias del régimen, o sea, que hoy cuentan con gotitas de libertad de expresión, el régimen nada puede hacer que no sea aumentar las penas del pueblo.

No, el ciudadano, aquejado de tantos problemas, provocados por un gobierno ineficaz y aferrado a viejos moldes fracasados, no se siente que vale, aunque vea su nombre y su queja en la sección de Alejandro, quien confiesa que no vive tranquilo ante las estadísticas de las cartas recibidas cada año. Nada de eso. Posiblemente el ciudadano se sienta peor cuando ve pasar los días, los meses y los años y sus penas sigan agolpándose indefinidamente.

Cada año que transcurre hay más cartas, más quejas. Se repiten las mismas quejas, las mismas penas. Alejandro no sabe si reír o lamentarse. Seguramente se cruza de brazos contemplando las torres de sobres blancos sobre su buró y exclama que su columna es un modesto energizador de la democracia socialista.

Alejandro se levanta de su buró con dolor, lo confiesa. Sabe que su sección es un pálido reflejo de la sociedad cubana, o peor aún, un espejo que, como es socialista, continúa empañado.

No importa que muchas de las misivas sean respondidas por los organismos estatales, que incluso respondan personalmente algunos delegados del pueblo. El problema radica en aquellos que, desde arriba, no se destapan los oídos, ni abren los ojos ante el momento histórico que vivimos, que sus entendederas no les sirvan para descubrir de una vez y por todas que el socialismo, ni en tres siglos, será capaz de ofrecer buenos niveles de vida a la población. Ni siquiera tomando medidas urgentes del mercado capitalista y socializantes, como dicen algunos economistas que, desesperadamente, buscan soluciones al fracaso del castrismo, o puntualizando, una vez más, estrategias para el crecimiento acelerado de la economía.


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Sunday, February 10, 2008

Rejuegos Electorales - 10/02/08

Jorge Olivera Castillo
Comentario sobre artículos en La Jornada y Terra Actualidad - EFE en referencia a las elecciones en Cuba

LA HABANA - Es muy posible que el próximo Consejo de Estado disponga que Raúl Castro sea el jefe de estado y gobierno de Cuba. Sería el punto culminante de la sucesión. Un traspaso que a nadie tomaría por sorpresa. Finalmente investido con todas las potestades del poder absoluto, ¿emprenderá Raúl las necesarias reformas o será el fiel continuador de una revolución sin asideros reales para detener su declive?

Existen opiniones diversas en torno a la conformación del nuevo Consejo. Algunos estiman que en vez de una persona ocupar la doble representación (Jefe de Estado y Jefe de Gobierno), serán dos las que compartirán los cargos respectivamente.

Otros estiman que Raúl desempeñará ambas responsabilidades, pero con carácter temporal. Su fin, de acuerdo a rumores que circulan entre improvisados analistas del pueblo, es continuar detentando la primacía en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. Dos instancias fundamentales para tener un control efectivo de cuanto se decida hacer en lo adelante.

A tono con lo que se aprecia, no parece que Fidel Castro pueda reasumir sus cargos en el máximo órgano ejecutivo de la nación debido a su deteriorada salud. Ya es de conocimiento público la mayor cantidad de votos obtenidos por Raúl, hecho nada fortuito, en un posible ajuste del poder con visos de autenticidad, pero imposible de convencer a partir de un trasfondo con nulos grados de transparencia y altos índices de manipulación.

Pienso que habrá una lenta evolución hacia un socialismo que tenga algunas diferencias del existente, pero sin tocar los fundamentos esenciales. Este podría ser el derrotero a tomar por los sucesores, al menos en el corto plazo.

Es muy difícil que Raúl tire por la borda el legado de su hermano. Desembarazarse de las responsabilidades asumidas durante un mandato tan largo donde fungió como segundo al mando, es abstraerse de una realidad demasiado evidente y llena de acontecimientos sumamente controversiales.

Además, Fidel aún vive y esto resulta un freno para poner en práctica transformaciones de envergadura.

Aunque existan condicionantes para desechar perspectivas halagüeñas en cuanto a aperturas de gran calado, el factor tiempo marcha en sentido contrario al sector que apuesta por un mantenimiento del status quo. Quienes se niegan a adoptar otras fórmulas de gobierno que sirvan para salir del estancamiento y revolucionar las estrategias de desarrollo material y espiritual, exponen al país a mayores tragedias. De hecho, ya existen graves peligros que ponen en entredicho la soberanía e incluso la identidad de la nación.

La intromisión en los asuntos internos por parte de Hugo Chávez. El trato de patrón hacia sus súbditos que sostiene el líder populista venezolano, para con los regentes del poder en isla, sobrepasa los límites de la abyección.

Confiar el futuro a las manos de un gobierno extranjero bajo el mandato de un presidente que promueve, con desatino, la confrontación, las poses rocambolescas y todo un arsenal de dislates que dan al traste con el fracaso, es una actitud irresponsable.

Raúl Castro tiene las herramientas para corregir la ruta que conduce al abismo. Ya es hora de tomar conciencia de la realidad y dejarse de tibiezas o temores ante la agenda de la historia.

Rectificar es de sabios. Seguir alargando un drama que lleva tantos años en cartelera, es inmoral y suicida.

Más allá de rejuegos electorales se impone una definición clara del futuro. El 24 de febrero se sabrá quienes integrarán el nuevo Consejo de Estado. Es cierto que llega por decantación de unas elecciones que no cumplen mínimos parámetros de seriedad, pero podría ser el punto de inicio de interesantes propuestas. No soy muy optimista. Las dictaduras no han perdido la manía de mentir, de venderse como portentos de racionalidad y después hacer lo más conveniente para seguir en sus tropelías. Un cambio de rostros o de procedimientos no es una señal para asegurarse de que ocurrirá una apertura. Podrían ser simples formalismos. Tácticas de supervivencia. No es mi propósito aguarle la fiesta a quienes piensan que un cambio de mentalidad en la nomenclatura está en ciernes. Es precaución para después no sufrir de desengaños.


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Elecciones en Cuba: de la farsa a la comedia - 10/02/08

Víctor Manuel Domínguez
Comentario sobre artículos en La Jornada y Terra Actualidad - EFE en referencia a las elecciones en Cuba

LA HABANA - La “elección” por el voto unido de los 614 diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) no fue más que una farsa que se repite en Cuba cada cinco años.

La designación de un presidente, cinco vicepresidentes, un secretario y otros 24 integrantes del Consejo de Estado por parte de la nueva directiva del parlamento que salga electo, será una comedia.

Sólo hay que esperar el 24 de febrero, fecha asignada para realizar los supuestos debates en un país con cincuenta años de unanimidad política, al menos, en las altas esferas gubernamentales.

Quienes duden de que todo seguirá igual, si acaso con pequeños cambios de posición estratégicas entre las mismas piezas del ajedrez ideológico de la Isla, que se apresten a ver la partida.

Las interrogantes aparecidas en la agencia EFE el 25 de enero sobre la permanencia o no del señor Fidel Castro como presidente del Consejo de Estado, serán respondidas por él mismo (aunque sea a través de una de sus Reflexiones habituales en el periódico Granma), pues nadie en ese nivel se atreverá a proponer que sea sustituido.

El carácter evasivo en las respuestas de Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de La Asamblea Nacional del Poder Popular, así como la incondicionalidad expresada por Carlos Lage Dávila, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, en cuanto a la elección del actual mandatario, constituyen una clara señal de que la última palabra al respecto la tiene el comandante.

Los integrantes de un parlamento que a través de los años han aprobado por unanimidad cuanta propuesta emane de las directivas de Fidel Castro, u otro dirigente a petición de él, no cambiará porque se encuentre alejado del poder activo, pues él es la mano que tras las bambalinas de su enfermedad, define el rumbo actual de la nación.

Si analizamos el estancamiento en que se haya sumido el país no obstante la necesidad de cambios a todos los niveles del país expuestos por el mandatario en funciones y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, notaremos que el verdadero rumbo de la nación lo marcan las reflexiones del Presidente del Consejo de Estado, Fidel Castro.

Por otra parte, hacerse muchas ilusiones con la supuesta apertura a decir verdades más que conocidas por los gobernantes cubanos, así como tomar al pie de la letra la inclusión de la Isla en pactos, protocolos y otras adhesiones que impliquen el acceso inmediato de la población a los derechos conculcados durante tantos años, ya sean económicos, políticos o socio-culturales, son nuevas campanadas para un país de sordos.

Si un 24 de febrero fue la fecha asignada para romper el corojo de las hostilidades contra los españoles en la manigua cubana del siglo XIX, este del XXI sólo servirá para romper el de las ilusiones de quienes sueñan con un cambio a corto plazo.


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